El paso del tiempo y ciertos alimentos pueden provocar que nuestra sonrisa acabe perdiendo atractivo porque nuestros dientes pierden ese tono blanquecino que todos deseamos. El té, el café, el vino y el tabaco son algunos de los culpables de que esto suceda. Afortunadamente esta situación tiene remedio gracias al blanqueamiento dental.

El blanqueamiento dental es una técnica de estética dental que se basa en un proceso químico cuyo objetivo es aclarar las pigmentaciones de la superficie del esmalte de los dientes, de tal forma que se logra aclarar, hasta en varios tonos, el color de las piezas dentales.

Se trata de un procedimiento sencillo en el que se extiende peróxido de hidrógeno en el esmalte y la dentina de las piezas dentales para formar moléculas que reflejan menos la luz, creando así una nueva capa blanqueadora.

Pero, ¿qué tipo de blanqueamiento dental es el mejor?

Existen varios tipos de tratamientos blanqueadores, aunque el lugar en el que se llevan a cabo nos permite diferenciarlos en dos grupos: aquellos que se realizan en la clínica dental y los que se llevan a cabo sin necesidad de estar en ella. En Dentix, por tanto, hablamos de blanqueamiento dental profesional y blanqueamiento ambulatorio.

  • Blanqueamiento dental profesional:

Es el procedimiento más rápido ya que solo se necesitan 1 o 2 sesiones. Para su correcta realización se deben proteger las encías para evitar que se puedan llegar a irritar. Una vez estén protegidas, se extiende el gel blanqueador por las piezas dentales y, posteriormente, se procede a la fotoactivación, es decir, se aplica una luz fría sobre los dientes que hace que el tratamiento finalice rápido y con éxito.

Eso sí, es fundamental que, de forma previa a la aplicación de la luz, se hayan tomado las precauciones necesarias para no dañar la vista del paciente.

  • Blanqueamiento dental ambulatorio:

Se trata de una opción menos efectiva, pues su realización fuera de clínica implica que las concentraciones son menores. Para su aplicación es necesaria una férula en la que el paciente aplicará el gel blanqueador durante el tiempo indicado y el periodo pautado por el dentista.

Este tipo de blanqueamiento también puede ser complementario del blanqueamiento clínico.

Lo que sí es fundamental saber es que, sea cual sea el procedimiento realizado, debe ser el odontólogo el que, en cada caso, llegue a un acuerdo con el paciente sobre cuál es el más adecuado.

Y después del blanqueamiento, ¿qué?

Una vez realizado el blanqueamiento, lo más aconsejable es seguir una dieta conocida como “dieta blanca”, que no es otra cosa que, en la medida de lo posible, evitar durante las siguientes 24 – 48 horas la ingesta de alimentos que puedan pigmentar o manchar los dientes como pueden ser el café, el té, el vino tinto o las frutas rojas.

Ahora bien, es necesario recordar que el blanqueamiento dental no sustituye a los hábitos de higiene bucal diaria y que tampoco es efectivo sin ellos. Es más, además del cepillado y enjuague recomendado tras las comidas, también sería aconsejable hacerlo después de la toma de café, té o vino. De este modo, conseguimos contrarrestar la gran capacidad de pigmentación que tienen estas bebidas.