Al comer, los azúcares ingeridos que quedan en la boca se metabolizan por la placa bacteriana (conjunto de bacterias que se desarrolla en las superficies dentales con escasa o nula limpieza) y, al metabolizarse, se producen unos ácidos que hacen que el pH intraoral descienda. El descenso del pH intraoral ataca la estructura mineral del esmalte provocando su desmineralización.

Aunque se trate de la enfermedad infecciosa crónica más común en la infancia (incluso cinco veces más que la rinitis), también es una de las más fáciles de prevenir. Cuanto antes se apliquen las medidas de prevención de las caries en los más pequeños, mejor.

Aquí tenéis una serie de útiles consejos a tener en cuenta.

  • La regla de oro es mantener una correcta higiene bucal: cepillar los dientes del niño tres veces al día, después de cada comida y con una pasta dental fluorada.
  • Hasta el primer año de edad, basta limpiar los dientes con una pequeña gasa humedecida. A partir de los dos años se introduce el cepillo, de cabezal pequeño y cerdas suaves. La cantidad de pasta ha de ser mínima, aproximadamente el equivalente a una lenteja.
  • En cuanto a la lactancia nocturna, a partir de los 18 meses, cuando ya están formadas las piezas dentales, es importante que ésta no sea a demanda. Cuando la lactancia a demanda esté prescrita por el médico, en caso de niños con bajo peso, es recomendable pasar una gasa húmeda por los dientes del pequeño para evitar que queden restos de leche.
  • Llevar una dieta sana, rica en frutas y verduras evitando los azúcares refinados (dulces y golosinas). En los niños que aún usan chupete, no está indicado untar el mismo en azúcar, mermelada o miel.
  • Visitar periódicamente al dentista para detectar y controlar a tiempo los problemas bucales. A partir del primer año de vida es aconsejable visitar al dentista cada seis meses.
  • Por otro lado, destacar que el flúor es uno de los remedios más eficaces para luchar contra la caries. El esmalte se puede reforzar y remineralizar mediante la aplicación de fluór, reduciendo la incidencia de caries hasta un 50%.

Hay varias clases de flúor:

  • Flúor tópico (es decir, el flúor colocado directamente encima de los dientes) fortalece los dientes que están en la boca.
  • Flúor sistémico se toma junto con los alimentos y el agua y, posteriormente, es usado por el cuerpo cuando los dientes se están formando.

Inspeccione regularmente los dientes de su hijo y comience las visitas de rutina al odontólogo para evitar problemas futuros.