Ya hemos hablado en alguna ocasión de la importancia de la primera visita de los más pequeños al dentista, de sus beneficios y la edad recomendada. Ahora es el turno de hablar la primera visita consciente y de cómo evitar la aparición de la temida odontofobia.

Y decimos consciente porque, aunque la primera dentición no se completa hasta los tres años de edad (cuando el niño ya es más o menos consciente y capaz de tener recuerdos), en Dentix apostamos porque la primera visita al odontólogo sea a partir de los 12 meses de vida, cuando todavía el bebé no comprende completamente lo que está viviendo. Y ello para verificar que se produce un desarrollo normal y que no han aparecido las conocidas “caries del biberón”.

Pero, ya a los tres años, los niños son conscientes de sus experiencias y, sobre todo, muy sensibles a los recuerdos desagradables. Por ello, debemos procurar normalizar el hecho de acudir al dentista.

Consejos para normalizar las visitas al dentista de los más pequeños

  1. Visitar al dentista cuando no sea necesario. Si esperamos a que los niños tengan alguna molestia en la boca que pueda desembocar en un tratamiento dental más complejo, asociarán el dentista con esta molestia. Para evitarlo, lo ideal es acudir a una mera revisión dental. Además, así la visita será de menos duración y permitirá que los niños se familiaricen quitándose posibles miedos.

  2. Por la mañana mejor que por la tarde. Al final del día están más cansados y menos predispuestos a nuevas experiencias. Además la primera vez se ausentan unas horas del cole, les parecerá más emocionante.

  3. Una buena explicación. Es importante que el pequeño entienda que se trata de algo rutinario y nada excepcional. Para ello se le puede explicar que el objetivo de la revisión es comprobar que tiene la boca limpia.

  4. De mayor, quiero ser dentista. Jugar a ser dentistas es una buena forma de explicarle y escenificarle previamente, y de manera divertida, lo que vivirá en la consulta.

  5. Una visita previa. Otra forma de conseguir que el pequeño se familiarice con el entorno es hacer una visita previa a la consulta.

  6. Miedos, fuera. Es fundamental no mostrar delante del niño miedo o inquietud al dentista. Los niños aprenden por observación.

  7. Sin excesos, la normalidad es la mejor consejera. Es importante no insistir demasiado en que no se asuste y que esté tranquilo o, de lo contrario, puede creer que en su visita al dentista pueden suceder cosas que le asusten.

  8. “Si no te lavas los dientes, tendremos que ir al dentista”. Este tipo de afirmaciones pueden hacerle entender que se trata de un castigo y llegar a impresionarle.

  9. Curiosidad y fuera vergüenza. Animarle a preguntar al odontólogo todo lo que quiera saber de su boca, y hasta sobre su profesión, puede ayudar a que se sienta más cómodo en esta nueva situación.

  10. Un acompañante especial. Algo que puede favorecer la relajación y comodidad del niño es llevar algún objeto especial para él como un juguete, manta...

Desde Dentix hacemos hincapié en la importancia de la familiarización de los más pequeños con el dentista, pues los niños que acuden a revisiones periódicas desde temprana edad acaban siendo pacientes sin miedos o inquietudes.