Cada vez son más las personas que a la hora de tener que colocarse unos brackets buscan la solución más estética posible, que sean disimulados pero que a la vez resulten eficaces para enderezar los dientes. Ante esta situación, las mejores opciones son los brackets de cerámica y de zafiro, pero ¿cuál de las dos escoger? Os contamos sus diferencias.

Los brackets cerámicos revolucionaron los tratamientos de ortodoncia, fueron los primeros brackets que ofrecían una opción mucho más discreta que los brackets convencionales.

Fabricados a partir de materiales similares a la porcelana, los brackets cerámicos poseen un color semitransparente similar al de los dientes y destacan por su gran nivel de resistencia.

Sin embargo, a diferencia de los brackets de zafiro, los de cerámica poseen una tendencia a pigmentarse si el paciente tiene hábitos como el tabaquismo o consume con frecuencia alimentos o bebidas característicos por su poder de tinción, como el café o el vino.

Por su parte, los brackets de zafiro son totalmente cristalinos y su color y propiedades suelen mantenerse estables con el paso del tiempo, aunque esto siempre estará condicionado por los hábitos e higiene del paciente.

La transparencia del zafiro hace que los brackets reflejen el color natural de los dientes. De este modo, los brackets de zafiro son especialmente recomendables para personas que no tienen los dientes muy blancos ya que los brackets de cerámica podrían resaltar en exceso.

En cualquier caso, tanto con los brackets de porcelana como con los brackets de zafiro se pueden obtener excelentes resultados. La decisión dependerá siempre las necesidades del paciente y la recomendación del ortodoncista.

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