Son muy pocas las personas que pueden decir que no viven de prisa y que se escapan del trajín diario de preocupaciones y compromisos variados que pueden acabar generando momentos de estrés.

La tensión que el estrés conlleva hace que se modifique el equilibrio de todo aquello que nos mantiene sanos y que se acaben manifestando algunas afecciones físicas como pueden ser dolores de cabeza, contracturas musculares, gastritis, caída del pelo o incluso trastornos en nuestra salud bucodental.

El estrés emocional es considerado como un indicador de riesgo para algunas enfermedades periodontales. Y es que cuando las personas se encuentran bajo esta situación tienden a modificar su comportamiento y, en ocasiones, a abandonar algunos hábitos saludables como puede ser la ingesta de una dieta sana o el cuidado de la higiene bucal diaria, algo que facilita la proliferación de bacterias y la predisposición a la caries dental y gingivitis.

Además, los cambios en el sistema de defensa producen alteraciones en la mucosa bucal y esto hace que puedan aparecer úlceras, como aftas o vesículas, y herpes.

Otra las manifestaciones del estrés, a la que dedicaremos un post más adelante, es el bruxismo. La tensión hace que ejerzamos presión sobre la mandíbula provocando el desgaste de los dientes y daños en los músculos responsables del movimiento de los maxilares.

Por otro lado, existen teorías que plantean que la relación entre el estrés y la salud bucodental puede ser biológica. Una de ellas es la publicada en la revista Journal of Biological Regulators & Homeostatic Agents por el investigador americano Evangelos Papathanasiou. Esta afirma que cuando el cuerpo está bajo estrés segrega grandes cantidades de la hormona cortisol y que cuando esto se produce de forma periferica en las encías puede estimular la inflamación y, por lo tanto, promover la periodontitis. De ser así, el tratamiento de la enfermedad periodontal podría estar acompañado de técnicas de control de estrés y entonces, tal como dice Papathanasiou, podremos recetar también un baño caliente y un masaje a los pacientes, junto con la recomendación de usar el hilo dental.