Como ya os anticipábamos en nuestro blog, la implantología dental es nuestra especialidad, por lo que tenemos desarrollado un amplio abanico de soluciones eficaces y contrastadas que se adaptan a las diferencias necesidades y características de nuestros pacientes a la hora de sustituir las piezas dentales. Hoy nos gustaría poner el foco en las técnicas con las que contamos para casos específicos y complejos como los de pacientes a los que les falta hueso en la zona de la dentadura, ya sea en la mandíbula o en el maxilar.

Esta pérdida del hueso viene propiciada de forma habitual por la extracción del diente aunque también puede producirse por otras causas como periodontitis, traumatismos, diabetes u osteoporosis.

Sea como sea, el hueso en estos casos actúa como un organismo funcional que en el momento en el que deja de realizar una de sus tareas habituales como la de masticar, inicia un proceso de reabsorción que desemboca en una paulatina reducción de su tamaño.

Por ello, es de vital importancia, rehabilitar su boca lo antes posible; antes de que tal atrofia se produzca y sean necesarias técnicas quirúrgicas más complejas.

Cuando esta situación de pérdida de hueso ya se ha instaurado en el paciente es necesario, para poder colocar implantes dentales y reponer así su estética y función masticatoria, llevar a cabo TÉCNICAS DE REGENERACIÓN ÓSEA. Según esta pérdida se produzca a nivel del maxilar superior o de la mandíbula y si dicho déficit óseo es en altura o en anchura, se emplean unas técnicas regenerativas u otras.

En el post de hoy vamos a abordar cómo conseguir altura de hueso, en los sectores posteriores del maxilar superior cuando no es suficiente, para así permitir la colocación de implantes dentales en esa zona y que el paciente pueda volver a disponer así de molares. En estos casos se emplea la técnica quirúrgica denominada ELEVACIÓN DE SENO MAXILAR.

¿Cómo actúa este tratamiento dental para solucionar esta carencia de hueso?

Se lleva a cabo una intervención sencilla que implica la restauración de la membrana sinusal o membrana de Schneider, corrigiendo su posición; se despega, se eleva y se rellena posteriormente el espacio libre con un hueso artificial de sustitución. De esta manera, se logra recuperar la altura, la resistencia y la solidez suficientes para que el implante dental se pueda colocar con todas sus garantías.

Periodo de maduración previo al implante dental

Este eficaz procedimiento de regeneración ósea, requiere de un periodo de tiempo de maduración posterior a la intervención para que se consolide, una fase cuya duración variará en función de las características de cada paciente.

Una vez consolidada la estructura, los odontólogos analizan de forma exhaustiva mediante un TAC las medidas del hueso, cerciorándose de que cumplen con los requisitos óptimos para llevar a cabo, ahora sí, el implante correspondiente, un proceso en el que como ya os hemos contado en nuestro blog, siempre utilizamos implantes de titanio.

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