En entradas anteriores, hablábamos de los motivos que provocan las caries dentales y de las consecuencias negativas que supone sufrir esta afección bucodental tan común en nuestro país. Entre las más graves, dolor intenso y posible pérdida del diente.  A estos efectos, hay que añadirle otro que aunque pueda pasar inadvertido también supone una molestia incómoda y al mismo tiempo puede ser un indicador que nos alerta de la existencia incipiente de las caries. Nos referimos al mal aliento.

En primer lugar, veamos de dónde viene esa conexión entre caries y mal aliento. Las principales responsables de la halitosis son las bacterias que se acumulan en la boca, ya que las sustancias que generan al degradar los alimentos poseen un olor muy fuerte que acaba siendo el causante del mal aliento.

Estas mismas bacterias son, a su vez, las principales causantes de las caries. Concretamente, la bacteria denominada Streptococcus mutans es la que se acumula de forma más usual en la placa dental, una acumulación que supone el paso previo a la formación de caries. Cuando se trata de fracturas en dientes, el mal aliento también puede estar provocado por restos de comida que se hayan depositado en su interior.

De este modo, como anticipábamos, el mal olor o, incluso, mal sabor de boca pueden ser síntomas de caries o de algún tipo de infección en dientes o encías. Una señal que no se debe pasar por alto, ya que, aunque a simple vista todo parezca normal, puede existir infección o una caries interdental que no se detecte por estar entre los dientes.

¿Cómo prevenir entonces las caries y el mal aliento que provocan?

Ahora que somos conscientes de que este mal aliento puede ser el origen de un problema de caries, lo primero que debemos valorar es que lo más recomendable para salir de dudas es acudir a revisiones periódicas en tu clínica odontológica.

No obstante, también os damos unas sencillas pautas a seguir en vuestro día a día con el objetivo de prevenir, en la medida de lo posible, las caries y el mal aliento.

  • La dieta es uno de los factores que más se deben vigilar a la hora de prevenir la formación de caries y el mal aliento asociado. Para ello, lo ideal es reducir la ingesta de los hidratos de carbono simples (aquellos que tienen alto contenido de azúcares) pues aceleran la acción bacteriana.
  • Además, es necesario seguir una buena rutina de higiene bucodental ya que de este modo se retirarán los restos de comida y las bacterias que pueden acabar convirtiéndose en caries. En este sentido, la rigurosidad es especialmente importante por las noches, ya que al dormir solemos tener la boca cerrada, de tal forma que su hidratación es menor y su temperatura mayor, un ambiente idóneo para la proliferación de bacterias.

A pesar de todo, es importante puntualizar que no todos los factores que influyen en la formación de las caries están en nuestra mano, ya que hay determinados aspectos como la morfología de los dientes, la composición de la saliva e incluso la propia genética, que condicionan la aparición de caries. Por tanto, es algo que hay que mantener siempre bajo vigilancia. 

En definitiva, es fundamental que tengamos en cuenta que el mal aliento no hay que déjalo pasar sin más, ya que puede ser un síntoma de la aparición de caries y/o un efecto de una caries ya consolidada. Para prevenirlo, las claves pasan por una alimentación baja en azúcares, una higiene bucodental rigurosa y, por supuesto, revisiones periódicas en tu clínica odontológica.

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