Según lo corrobora el estudio publicado por el Journal of the American Dental Association, los efectos de los piercings en la zona de la boca varían, pudiendo ser dolor, inflamación de las encías, infecciones, problemas gingivales y hasta pérdida de dientes.

Además un estudio realizado por la Universidad Rey Juan Carlos refleja que el 72% de las personas que llevan este tipo de piercing han sufrido alguna complicación posterior.

A largo plazo, es habitual la acumulación de placa, sarro y bacterias en el piercing, lo que supone una causa de halitosis.

La complicación que más preocupa a los odontólogos es la recesión gingival, ya que se producen en casi la mitad de los portadores de piercings (48%). Esta lesión periodontal, si no se trata a tiempo, puede degenerar en la pérdida de encía bucal y su consecuente caída de dientes.

Además, los golpes provocados por los pendientes pueden conllevar la rotura, parcial o total, de algún diente.

De todos modos, si decides seguir adelante con la decisión o ya tienes uno, desde Dentix queremos hacerte unas pequeñas recomendaciones a seguir:

  • Si aún no has acudido al dentista desde que tienes el piercing, acude a tu clínica dental para que comprueben que no te encuentras en ninguna de las situaciones enumeradas anteriormente.
  • Sigue una perfecta higiene oral, incluso más cuidada de lo habitual para evitar cualquier tipo de infección. Cepíllate los dientes después de cada comida, usa enjuague bucal sin alcohol e hilo dental.
  • Evita, en la medida de lo posible, el choque del piercing con los dientes. Existen tapones de silicona en lugar de los metálicos habituales.
  • Por último, tanto si se te ha diagnosticado alguna anomalía como si no, el piercing debe ser revisado y examinado regularmente por tu dentista.
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