En cuanto suben las temperaturas, nuestro cuerpo nos pide ingerir bebidas y alimentos refrescantes que ayuden a hacer frente al calor del verano. Sin embargo, algunos de estos productos pueden provocar sensibilidad dental o incluso favorecer la formación de caries. Para que esto no suceda, desde Dentix os dejamos una relación de los alimentos y bebidas más recomendados para el cuidado de la salud bucodental en esta época del año.

  • Fruta: aporta múltiples beneficios y son una gran fuente de vitaminas y minerales imprescindibles para la salud de dientes y encías. Las más características del verano son el melón y la sandía que, además de ser en 90% agua, son ricas en vitaminas A, B y C, potasio y ácido fólico, que previene la aparición de úlceras en la boca.
  • Pescados: algunos de ellos, como la sardina, se caracterizan por su alto contenido en flúor, propiedad que ayuda a prevenir la aparición de caries. Además los pescados azules, ricos en Omega 3, favorecen el control de la inflamación gingival.
  • Lácteos y derivados: conocidos por su aporte de calcio, un elemento fundamental para los dientes.
  • Ensaladas: son uno de los platos más ingeridos durante el periodo estival y algunos de sus componentes son conocidos por los beneficios que reportan a la salud bucodental. Así, el atún, rico en Omega 3, ayuda a combatir la gingivitis; y el tomate, protagonista también de otro de los platos por excelencia del verano, el gazpacho, rico en lipoceno, es un conocido componente para prevención de diferentes tipos de cáncer, entre ellos, el oral.
  • Agua: en verano aumenta la necesidad de hidratarse y lo ideal es hacerlo con agua. La cantidad diaria recomendada es de dos litros de agua, pero cuando suben mucho las temperaturas, ésta también debe aumentar. Es la alternativa idónea a los refrescos con azúcares y las bebidas alcohólicas ya que gracias a su poder de hidratación mejora el estado de las encías y las mucosas.

Existen también alimentos y bebidas muy apetecibles en verano, pero de los que nos conviene abusar:

  • Helados: su alto contenido en azúcar convierten a este clásico del verano en un facilitador de la aparición de caries. Además, al ser tan fríos pueden provocar sensibilidad dental.
  • Refrescos: sus azucares refinados favorecen la aparición de caries y la inflamación de los encías. También, algunos, poseen compuestos químicos que pueden oscurecer los dientes.
  • Granizados: suelen tener una alta concentración de ácidos que, en exceso, puede provocar la erosión de los dientes.

En cualquier caso, los hábitos de higiene son fundamentales para el cuidado de la salud bucodental; y es que ningún tipo de comida o bebida, por muy beneficiosa que sea, exime del cepillado diario.