Etimológicamente el término endodoncia proviene del griego, concretamente de las raíces endo, que significa "dentro"; odont, que se refiere a diente e íā, que significa acción.

La endodoncia, también conocida como tratamiento de conductos, es un procedimiento que actúa en el interior del diente y permite conservar la pieza dental, el hueso, la encía que le rodea y su funcionalidad.

Cuando el odontólogo practica una endodoncia realiza un procedimiento por el cual se extirpa la pulpa dental, la rellena y sella la cavidad pulpar. Con esta definición puede parecer algo excepcional pero, en realidad, es un procedimiento muy común que en Dentix realizamos con bastante frecuencia y para el que contamos con especialistas que se dedican a ello, los endodoncistas, ya que se trata de una técnica exigente y requiere de un profesional cualificado especialmente para ella.

Dicho de manera sencilla, una endodoncia es la forma de eliminar tejido infectado, en el que están los nervios y los vasos sanguíneos, de la parte interior del diente y sustituirlo por un material inerte, de tal forma que se acaba con la infección y se insensibiliza el diente.

Se trata de un procedimiento de origen milenario, del periodo helenístico (200 años a.C.), en el que el sellado de la cavidad pulpar se hacía con materiales de la época, en este caso con elementos de bronce.

Qué problemas pueden derivar en una endodoncia

Caries profundas y traumatismos, algunas de las causas.

Hoy, gracias al avance de las técnicas y procedimientos, se sabe que son varias las situaciones que pueden requerir de una endodoncia. La más común de todas es la existencia de caries muy profundas que acaban dañando el nervio y hacen que se infecte el diente. Además, los traumatismos, la erosión y el desgaste que produce el roce de los dientes entre ellos, pueden generar una pulpitis o lesión de la pulpa y ser necesaria la realización de una endodoncia.

Ante estas situaciones, lo habitual es creer que es necesaria la extracción del diente para acabar con la infección, pero, gracias a la endodoncia, retirando la pulpa dental dañada y el contenido bacteriano, el diente volverá a estar sano.

En cualquier caso, cuando el paciente acaba sufriendo una pulpitis irreversible, con la sensación de movilidad del diente y el dolor que ésta conlleva, la endodoncia es la mejor opción ya que nos permite conservar el remanente suficiente del diente como para que, después de la restauración pertinente, éste recupere su funcionalidad.

Etiquetado en : Endodoncia