Una dentadura saludable necesariamente viene acompañada de una dinámica de higiene bucal constante y bien ejecutada. En entradas previas os hemos hablado de las diferentes técnicas de cepillado dental que existen para que esta práctica se realice con todas las garantías y también os hemos mostrado que existe un cepillo de dientes para cada tipo de boca y debemos elegir el que más nos conviene. Ahora bien, el cepillado no es algo excluyente y puede complementarse con otras acciones de limpieza como el enjuague bucal o, en lo que hoy ponemos el acento, el hilo dental. 

El hilo dental,  también conocido como seda dental, es un conjunto de finos filamentos de nailon o plástico que se usa para retirar pequeños restos de comida que se quedan entre los dientes y, sobre todo, para quitar la placa que se genera en los espacios interdentales. 

Emplear el hilo dental es muy intuitivo y, a priori, no supone mucha complejidad, pero conviene apuntar una serie de pautas y técnicas para que lo usemos de la forma más adecuada. Toma nota: 

  • Para empezar, debemos cortar un trozo de unos 45 centímetros de hilo dental y enrollarlo en su mayoría alrededor de los dedos anulares de ambas manos, dejando unos 4 o 5 centímetros libres para realizar la limpieza.  
  • Ahora, sosteniendo  el hilo tirante entre los dedos pulgares e índices, llevamos el hilo hacia el espacio entre los dientes y realizamos movimientos suaves de frotación, siempre evitando que el hilo llegue a rozar con las encías. 
  • Cuando el hilo llega a la línea de las encías, debemos curvarlo alrededor de cada diente formando una “C” e ir deslizando con cuidado.  
  • Siguiendo esta técnica, recorreremos todos los dientes que podamos alcanzar, sin olvidar las muelas, utilizando el resto del hilo que teníamos enrolladas en el dedo para hacer uso de la totalidad de la seda dental.  

Se recomienda usar el hilo dental a diario antes o después del cepillado

No hay unanimidad a la hora de decidir si es mejor utilizar el hilo dental antes o después del cepillado, ya que en ambos casos su función para combatir la placa bacteriana se realiza de manera efectiva, pero sí hay consenso en la conveniencia de usarlo como complemento del cepillo para que el proceso de limpieza sea completo. 

Respecto a la periodicidad de su uso, desde Dentix creemos importante su uso a diario, al menos una vez al día, haciendo de ello un hábito como el que ya tenemos del cepillado o el enjuague. Es posible que al principio pueda costar incluirlo en nuestra rutina, pero una vez que cojamos soltura en su manejo notaremos que no requiere demasiado tiempo y veremos sus beneficios.

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